Resulta que ahora estoy divagando. Errando.Naufragando en una laguna turbia y poblada de extraños habitantes.En algunos puedo reconocer rasgos conocidos, gestos cotidianos que desaparecen al primer sacudón de cabeza y vuelta a la soledad del naufragio. Ya no se recuerda ningún olor conocido, el olfato se rinde y deja de ser vulnerable a las heridas. Sangre. Sal. Piel quemada. Vapor.
Por momentos los olvido y hasta he llegado a creer que yo misma los creé, si así fuese no tendría demasiada importancia. Hay un silencio molesto y constante, por las noches recurro a todo tipo de consuelo para evadirlo y casi siempre lo consigo, es lo triste del consuelo que sirve hasta que no sirve más y se reemplaza por otro consuelo y esa es la vida del naufrago.Uhir...errar.Enloquecer,volver. Errar.Errar.Errar. Sufrir hasta que el consuelo consuma el poco tiempo con el que se cuenta, y no poder volver a sufrir dulcemente nunca más.
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