domingo, 4 de marzo de 2007

ya no queda nada

qué maldita obsesión!
la que me cubre de hojas
la que me ensucia de barro
la que me arranca del cielo y me arrastra gritando
y pidiendo consuelo
con las heridas a cuestas y bien a flor de piel.

Si llegara a ofrecerse ese consuelo ya no sería bienvenido,
me iría arrastrando mis piernas manchadas como si mis nalgas pesaran mil toneladas hacia otro sitio donde rindan culto a mis desgracias.

No hay comentarios.:

hoteles