
Estar en una isla del mediterraneo, tirada panza arriba, durmiendo plácidas siestas al sol, nadando entre los pececitos de colores parece un buen plan para cualquiera, salvo que cualquiera sea como yo.
Esa necesidad de sentirse incomodo, esa necesidad de pensar problemas, de inventarlos, de adelantarse en el tiempo para especular, para preocuparse, "sacando cuentas siempre en pleno beso"... (Estoy pensando llamarlo a Tin, todavía estará en Ibiza?)Soy asi, bienvenida al mundo Maga. No quiero pensar que es una tendencia familiar eso de complicarlo cuando es muy simple.
El plan es muy simple y consta de pequeños pasos a exponer en las lineas siguientes:
PRIMERO, hacer mi curriculum y mandarselo a L.
SEGUNDO, dejarme de romper las pelotas y disfrutar de mi en este lugar
TERCERO, esperar que me salga algún laburo piola en Andorra
CUARTO, dependiendo de cuando empiece, volver a Madrid a trabajar (esto es lo que me preocupa de mi futuro inmediato)o quedarme en Palma en la casa de mi primo.
No se porqué me obsesioné con volver con 3000 euros para comprarme mi autito y no quiero gastar más, es obvio que si me quedo en Andorra voy a ahorrar más, el tema es que si improbablemente no llegara a lograrlo, tengo pasaje de regreso para el 16 de noviembre (ya después de los mails de Tari y la situación en Neuquén ni ganas de hacer la temporada ahí)y ahí se complican mis cuentas. El dinero cuando se mete en tu cabeza, en tus planes, en tus pensamientos, en tu vida te enturbia un poco la vista y los pensamientos se vuelven más finos, se te arrugan las cejas, se te achican los ojos, respiras superficialmente, cada tanto largas un suspiro, disparas la mirada hacia otro lugar y fumas un cigarrillo.
Me jugué por Andorra, hace unos meses me parecía una locura, ya me hice la idea y cuando yo lo hago, lo hago. Eso si me quedo clarisimo.
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