Nada.
Tengo un abanico rosa que no sirve para nada. Nada.
Nada, con el puedo mover el aire de un lugar hacia otro. Nada.
Nada, mi papá viene desde muy lejos y me regala una lechuga envuelta en una bolsa plástica amarilla y nada.
Le digo que no me importaría que se muera, quizás hasta yo este muerta y nada.
A los que nos gusta escribir ahora no nos importa nada lo que hicieron los buenos escritores del siglo pasado. Escribimos en internet y usamos mal los tiempos verbales porque no nos importa nada.
Somos incultos y no deseamos aprender a componer. Empezamos las frases "....nada" y no nos importa sentirnos orgullosos de nuestras creaciones porque el arte nada.
La estética nada.
Los conceptos nada.
Lo bello nada.
Todo nada.
Y cuando nos cansamos de hacer algo, nada, miramos la tele.
jueves, 6 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario